domingo, 10 de julio de 2016

INTRODUCCIÓN A LOS MONOTIPOS.

Entre los géneros artísticos tradicionales, el monotipo es definido por algunos como un híbrido entre la pintura y el grabado. Si bien no es ni una pintura ni exactamente un grabado, es una intrigante combinación entre ambos. El estudio de los monotipos se encuentra habitualmente en la bibliografía dedicada al grabado debido a que la imagen no se realiza directamente sobre el papel sino que es transferida a este a partir del trazado realizado sobre una matriz. Metodológicamente hablando estaríamos dentro de las técnicas del grabado, aún cuando no haya incisión ni multiplicación de la imagen. 
Como su nombre lo indica la transferencia realizada deriva en una imagen singular, única, que difícilmente podrá ser repetida. La propia naturaleza del monotipo, la posibilidad de trabajar con gran libertad y calidad, lo hacen especialmente apto para la experimentación con sus posibilidades expresivas y la innovación de sus técnicas y procesos. Sin embargo, el desconocimiento que se tiene de él, la duda acerca de su pertenencia al campo del grabado o al de la pintura y la sospecha de que en sus procedimientos interviene la casuística, han contribuido enormemente a su desvalorización en el país. En Argentina se utiliza muy desacertadamente la palabra monocopia para definir a esta serie de procedimientos. El término monocopia es confuso y peyorativo porque:

1. Desde el punto de vista teórico el concepto de mono (uno) se contrapone con el de copia (múltiples), de hecho si es “uno” no existe la “copia”, porque no hay dos.

2. La palabra copia debe ser desterrada del lenguaje técnico ya que se contrapone con la conceptualización que se tiene del grabado en el siglo XX: a partir de esta disciplina pierde la función de reproducción de imágenes que tenía en la antigüedad. El concepto de original múltiple es básico para el entendimiento del espíritu con el que el artista del siglo XX trabaja en el campo del grabado.
La palabra monocopia no existe en el idioma inglés. La traducción de los términos monotype y monoprint resultan más apropiadas para su definición. 

Lic. Alicia Candiani
Técnicas de Monoslurry
1993
EL MONOTIPO ADITIVO:


Este es junto al sustractivo, el más cercano a la pintura. Por el hecho en sí de “pintar” directamente, con los útiles que consideremos más adecuados, sobre la superficie plana que servirá de soporte para crear la imagen sus resultados son, como decimos, muy pictóricos. Es este sin duda el valor más importante del monotipo por adición, y es en este método se refleja con más claridad el carácter personal de monotipo.

El proceso en sí consiste en aplicar la tinta sobre un soporte liso, como puede ser el cobre, el cinc, el acetato, el cristal, etc. mediante cualquier herramienta que permita la creación de imágenes con el acabado que deseemos, para más tarde proceder de manera común a su estampación, manual o con tórculo sobre un papel. Siempre que se parta de esta base estaremos hablando de monotipos de un modo u otro, por lo que es muy sencillo o complicado en la práctica en función de nuestras necesidades o exigencias. Sobre esta explicación entran en juego numerosos factores que pueden hacer que el proceso se complique.

Como se puede apreciar a lo largo de esta breve explicación la realización de monotipos es una técnica gráfica tan libre que sería poco productivo intentar determinar un procedimiento a seguir. Con puntualizar de un modo general las bases sobre las que se sustenta el proceso es suficiente si no queremos ser partidistas o ahogar las posibilidades del medio. Del mismo modo los materiales más comunes para una persona pueden ser complicados o poco apropiados en las búsquedas de otra. Por lo que sería en parte absurdo sugerir unas determinadas herramientas para su práctica. Creemos que el trabajo de cada artista determinará en cada caso, en base a sus necesidades, cuales son los materiales más adecuados.

Si trabajamos, al igual que en algunas pinturas, dejando que la materia empleada se seque antes de dar una nueva capa, ésta ya no se transferirá al soporte en el que se pretenda imprimir la imagen. Está claro que cuando trabajamos la imagen la pintura debe estar fresca, pues sus cualidades físicas de adherencia van a permitir el posterior paso de la estampación. En la pintura muchas veces se acostumbra a trabajar la imagen sobre una capa de materia seca para obtener una superposición tonal determinada. Esto no es posible en el monotipo y es una de las razones que le dan frescura. Al no poder trabajar una imagen durante largo tiempo estamos obligados a afrontar con un mayor desenfado la creación, lo que modifica nuestro acercamiento a la obra y el modo de lograr las metas que nos planteemos.

El emplear tinta calcográfica u óleo, nos va a posibilitar borrar y volver a empezar el total de la imagen o las partes que nos interesen, porque las pinturas oleosas retardan el secado manteniéndolo en unos tiempos largos que facilitarán el proceso. Así podremos trabajar los medios tonos con mayor facilidad y alargar su número considerablemente y con menor esfuerzo si añadimos un poco de aceite de linaza o similar a la tinta. Mientras que para aquellas zonas que se reserven los negros es conveniente una tinta o pintura más densa, de manera que nos resulte más sencillo lograr el tono apropiado. No obstante se puede emplear cualquier tipo de elemento que tiña el papel con ciertas garantías. Una vez obtenida la imagen sobre el soporte elegido se procede a estampar mediante los procesos habituales, ya sea a través de un tórculo o de una cuchara de madera o baren que permite el estampado manual. Aunque la práctica manual disminuya uniformidad a la impresión, ya que no se realiza de igual modo por todo el papel que mediante el tórculo.

Los aspectos negativos y positivos de esta técnica giran en torno al mismo punto, la dificultad de emprender su práctica desde una perspectiva que permita obtener resultados sin que esto sea una cuestión de azar. Es sin duda uno de los pasos fundamentales en la creación de monotipos ya que sólo la experiencia y la habilidad en el cálculo de las cantidades de tinta pueden decirnos la dosis de la misma que tendremos que emplear para obtener una imagen. Será más complicado en aquellas en las que los tonos medios y claros se reflejen con más matices, así como cuando los negros sean potentes y quieran ser transferidos con toda su intensidad. Por esto la elaboración de monotipos es en ocasiones exasperante y exige de una gran capacidad técnica para la valoración de todos estos aspectos, ya que pueden llevar adelante la obtención de buenas impresiones o resultados deslucidos.

Poder valorar la incidencia que va a tener la presión en la transferencia de la materia depositada en el soporte es la clave para tener éxito. Al encontrarnos con una mezcla entre la pintura, con sus cualidades matéricas tan importantes, y la impresión, con sus procedimientos tan específicos, se hace difícil que converjan en un punto. Y que además de esto nos satisfaga. La estampación de una obra pensada en términos pictóricos puede hacer que sus cualidades físicas no se adecúen a la presión que se ejerce sobre ella, de modo que la materia estalle estropeando el resultado perseguido. Si por el contrario la tinta o la presión no son suficientes el estampado revelará una imagen velada, en ella el papel no recogerá el tono deseado en cada parte de la imagen.

El monotipo por adición puede darnos unos resultados muy ricos en cuanto a la valoración de volúmenes y sombras, porque permite pasar del tono más luminoso al más profundo con un registro muy adecuado de sus cualidades. Esto viene determinado por el único y fundamental elemento que compone la imagen, la tinta. Cuando no necesitamos más elementos a la hora de dar la valoración tonal su intensidad y poder de atracción es mucho mayor. La tinta pasa al papel, que es el elemento luminoso sobre el que se deposita la imagen final, su claridad es determinante a la hora de valorar los tonos de la imagen. La transparencia de ésta se realza o disminuye por la acción del papel de impresión.


MÉTODO SUSTRACTIVO:
Si en el anterior apartado veíamos la técnica de creación que más unida estaba a la pintura en sentido práctico, en la que nos ocupa vamos también a ver ese carácter pictórico, sobre todo por aspectos compositivos y procedimentales. Esto se debe a que trabajaremos de los tonos más intensos y puros a los más claros, con lo que ese restar materia nos ayudará a componer las escenas de un modo más general. Desde una idea de conjunto en la obra iremos obteniendo los detalles.

Aplicamos a la plancha una capa de tinta uniforme mediante un rodillo y trabajamos luego sobre esta superficie levantando la tinta en aquellas zonas en las que se deseen obtener luces y dejándola en las zonas más oscuras. Es una especie de manera negra por así decirlo, con lo que podemos hacernos una idea de las capacidades plásticas que tienen estas imágenes. La creación de la imagen que se persigue se puede realizar mediante todo tipo de útiles de dibujo que consideremos oportunos. El entintado de la plancha, es conveniente realizarlo con un rodillo de modo que la tinta se reparta por toda la superficie en una capa fina, pero consistente, y que respete los tonos más profundos. Para lograr determinados efectos, otros recursos pueden ser interesantes.

Con pequeños toques de luz se acentúa más si cabe la luminosidad de los claros por contraste con los negros que les rodean. Los blancos parecen iluminarse con una fuerza mucho mayor en su oposición con el tono general del fondo. Su uso está ligado a las valoraciones de manchas planas que ofrecen la posibilidad de enriquecer la imagen a través de su oposición con la luz. En ella la línea, si se desea, tendrá una mayor importancia que en el monotipo por adición, dado que en principio es más sencilla su realización. 
MÉTODO DE TRAZADO:


El monotipo trazado es el más desconocido de los tres y quizá el más complicado de relacionar en principio con la técnica. En los otros dos procedimientos se afronta la obra desde una práctica absolutamente pictórica, por el hecho de valorar las imágenes a través de la mancha más que de la línea. De este modo cobra más importancia en la composición el tono en el conjunto, ya sea desde la mancha por sí misma o desde la incorporación de luces al fondo. No cabe duda de que en el caso de que lo necesitemos podemos en ellos también recurrir a la línea, pero los mejores resultados se alcanzarán en otras direcciones, ya que la técnica favorece este hecho. En sintonía con lo práctico de cada técnica lo más común sería proceder de este modo.

En el monotipo trazado vamos a valorar las imágenes desde una casi obligada traducción de las formas en líneas, por lo que su carácter es más dibujístico. Se produce de este modo una diferencia fundamental con respecto a los dos anteriores métodos, ya que ahora la línea va a ser el elemento difícilmente ineludible. No es que se pueda emplear, como sería lo más común en la idea de monotipo que generalmente se tiene, sino que éste método se basa fundamentalmente en ella, y desde ella se articula la base procedimental de la técnica. Como no podía ser menos, el monotipo trazado defiende un uso absolutamente libre de los medios al alcance de cada artista. Pese a que sus cualidades a primera vista sean estas, como decimos, en caso necesario se puede trabajar en todas las direcciones.
El principal inconveniente del uso de manchas está en que la presión a través de la cual se realiza la impresión de la imagen resulta mucho más complicada y menos satisfactoria. Sin embargo cuando dibujamos líneas se registra con una mayor sencillez la superficie de las mismas, así como con una notable calidad de impresión que en el caso de la mancha es difícil de lograr sin la ayuda de un tórculo. En cualquier caso obtener buenos o malos resultados dependerá en gran medida de que sepamos adaptarnos a la técnica para sacarle mayor partido.

Es quizá el procedimiento de estampación más práctico y sencillo que se puede llevar a cabo para lograr una imagen. Por la presión del lápiz sobre el dorso del papel éste se pone en contacto con la superficie entintada recibiendo la tinta que se transfiere mediante la presión.

No es necesaria la utilización de tórculo alguno, por lo que su uso está al alcance de cualquiera sin necesidad de emplear grandes medios técnicos. El monotipo trazado permite limitar la presión que se ejerce para transferir la tinta a una superficie mínima, y así ahorrar esfuerzos. De este modo se traza una línea en el papel para la impresión semejante a la que traza el elemento o útil de dibujo empleado para crear la imagen. Normalmente son más adecuados los papeles finos para que la línea recoja con más definición y verosimilitud el trazo.                 
Alberto Marcos Barbado.
EL MONOTIPO
Publicado el 25 enero, 2010 por mmbernal

La definición que da el Diccionario del dibujo y de la estampa para monotipo es el de una “Estampa a la que se transfiere por contacto la imagen pintada o dibujada en un soporte rígido cuando el pigmento está todavía fresco. Desde el punto de vista no solo de la técnica sino también del lenguaje, el monotipo está a caballo entre la pintura, el dibujo y el arte gráfico, con el que coincide en el hecho de que el producto final es una estampa, es decir, el soporte que contiene la imagen definitiva es distinto de aquél en el que ha intervenido el artista. Sin embargo, se diferencia del arte gráfico en la más específica genuina y peculiar de sus características: la multiplicidad del producto. En efecto, al no ser fijada permanentemente la impronta en el soporte y, en consecuencia, no ser entintada durante la estampación – el propio pigmento empleado por el artista es el que crea la imagen transferida-, resulta imposible obtener más de una estampa por este método – de ahí su nombre -. El pigmento usado con mayor frecuencia para pintar es el óleo. Aunque conocido desde el siglo XVII, han sido los artistas del XX quienes se han sentido verdaderamente atraídos hacia el monotipo debido a la originalidad de sus texturas. (Blas, J., Ciruelos, A. y Barrena, C. Diccionario del Dibujo y la Estampa: Vocabulario y tesauro… Real Academia de BB.AA de San Fernando, Calcografía Nacional, Madrid, 1996).
En esencia consiste en pintar o dibujar sobre una matriz preferiblemente no porosa (metal, metacrilato, linóleo, policarbonato…) con óleo o tinta acuosa, grasa o de caucho, estampándola posteriormente, obteniendo una imagen única y singular. Hay quien llega a hacer una miniedición de tres ejemplares con la misma matriz que a partir del primero va saliendo cada vez más desvaído. Suelen llamárseles pruebas fantasmas (ghosts). Fue muy usado a partir del siglo XIX y encontró en Whistler, Pissarro, Gauguin y sobre todo Degas sus más grandes artífices. Su variante, la monoimpresión, monoestampa o monocopia consiste en modificar a posteriori la imagen ya grabada iluminándola con cualquier técnica, incluídas las digitales. Ambos no deben ser confundidos.

Al ser únicos, los monotipos son muy buscados por los coleccionistas y atrae a los artistas por la inmediatez, libertad de trazos y recursos gráficos que ofrece.  Su aspecto es fácilmente distinguible por las características de una pincelada o línea directa y suelta y el color o los bordes evanescentes. Aunque entronca con los trabajos más pictóricos, mantiene la particular idiosincrasia de la obra estampada. El monotipo ha tenido detractores entre los grabadores por su imposibilidad reproductiva pero, lejos de ser un defecto, esto lo convierte en uno de sus rasgos más característicos produciendo imágenes muy bellas cuando es bien ejecutado. Es obvio que esta técnica debe adquirir su particular autonomía en el campo de las artes gráficas y como tal debe entenderse.
Aunque su realización va a depender de la individualidad de cada artista hay tres maneras básicas e identificadas de proceder:
El método sustractivo consiste en entintar una matriz para posteriormente dibujar sobre la capa de tinta con cualquier herramienta que deje una marca: espátulas, lápices, pinceles, palos…permitiendo distintos tipos de impronta. Al utilizarse tradicionalmente tinta negra para su realización, y conforme a sus resultados, ha sido llamado también a la manera negra. Se distingue por conformarse con líneas o manchas blancas (línea leucográfica).

El método aditivo se basa en pintar o dibujar directamente sobre la plancha con tintas de impresión, óleo etcétera. Es la modalidad más pictórica y la que favorece los trazos más gestuales. Si la matriz es transparente como el metacrilato se puede colocar debajo un boceto como guía.
El método de trazado o a la manera lápiz se fundamenta en entintar la matriz, depositar una hoja encima y dibujarla por el reverso con un lápiz, peines, con los dedos… de forma que ésta se adherirá a las zonas donde presionemos dejando su marca en el papel. Aquí también, si se desea ,se puede hacer un dibujo guía en el papel a estampar.
Estos son los modos básicos, pero a partir de ahí, todos se pueden combinar con técnicas diversas como el chiné collé, estampando una o varias veces la misma plancha, etcétera. Si se opta por la estampación manual, el papel más apropiado debe ser liso y de gramaje ligero en aras a disminuir la resistencia que el grano y el grosor puedan ofrecer a la presión ejercida con el puño, el barem, la cuchara o el rodillo de piel blando. En la páginawaterbasedinks hay varios artículos sobre diversos aspectos del monotipo, incluyendo algunos muy interesantes sobre estampación manual. Sus autores han formulado un tipo de tinta de impresión de base acuosa que ofrece muy buenos resultados para este tipo de trabajo, combinándolo con una especie de rodillo-cilindro, similar al del tórculo, con el que realizan sus impresiones. Esta web tiene con fines tanto divulgativos como comerciales y ahí encontrarás métodos, productos, formas de estampación manual etcétera. Muy completa. También debe mencionarse otra página interesante a la que te puedes dirigir (en inglés también): Monoprints.com . De la misma forma puedes ver muchos videos en youtube introduciendo las palabras clave.

Los término monotipo (monotype) y monoimpresión o monoestampa (monoprint) ha tenido su particular historia. Fue Adam Bartsch (1821) quien lo llamó imitating aquatint, imitaciones del aguatinta. Degas y Gauguin lo definieron dibujos impresos. En la década de 1880 se le comenzaron a conocer como monotonos o monocromías (hemos encontrado que el monotipo también recibe el nombre, algo excesivo, de monotipopolicromía). En el círculo de Duveneck se les llamó Bachertypes porque fue muy utilizado por Otto Bacher en su prensa portátil. También un ilustrador americano los llamó vitreographs (vidriografías) al realizarlos en cristal. Alrededor de 1960 Henry Rasmusen, autor de uno de los primeros libros sobre el tema sobre el tema escribió que algunos artistas preferían el término monoprint  (monoimpresión) para distinguirlo del monotype, monotipo, propiamente dicho. Fue en 1975 cuando David Kiehl, un comisario de obra gráfica, sugirió la diferencia entre monoimpresión y monotipo. Otras fuentes nos dicen que parece ser que el término monotipo fue acuñado por Charles A. Walker en 1880. Su etimología responde claramente a uno (mono) y tipo (letra, matriz para imprimir, que por usarse en las imprentas y conformarse en letras llevan este nombre). También hay quien ha entendido las contrapruebas o counter proofing como monotipos, que, aunque mantiene el proceso, en mi opinión su origen responde a otras finalidades.  Pincha aquí  si quieres saber más sobre la terminología de las distintas formas de proceder.

De las muchas páginas que existen sobre el monotipo cito dos que te ayudarán a profundizar los conocimientos de forma clara y precisa. Una pertenece a Alberto Marcos Barbado, quien ha publicado un interesante artículo sobre este tema. Entre otras explicaciones técnicas y metodológicas dice su autor… “En primer lugar hay que tener en cuenta ciertos ASPECTOS TÉCNICOS, como la superficie plana en la que se crea la imagen, lo que evidentemente va a influir en el acabado, o el proceso directo e inmediato a través del que la imagen es llevada a cabo, lo cual se refiere a la no utilización de costosos pasos a seguir para fijar la imagen a la matriz. Por otro lado trabajar sólo con tinta o los elementos que conforman en sí la imagen va a subordinar todo el proceso a nuestro conocimiento de las posibilidades y propiedades de la tinta (vehículo, diluyentes, pigmento, etc.) y el papel (color, brillo, absorción, lisura, etc.).
De estos aspectos se deriva una APARIENCIA PLÁSTICA determinada: el tipo de mancha plana que se consigue a través del estampado de una superficie lisa a otra. No produce el mismo efecto visual una mancha plana que aquella que se produce mediante una diferenciación física de los puntos que conforman figura y fondo. El monotipo puede darnos unos resultados muy ricos en cuanto a la valoración de volúmenes y sombras, porque permite pasar del tono más luminoso al más profundo con un registro muy adecuado de sus cualidades. Cuando no necesitamos más que tinta a la hora de dar la valoración tonal su intensidad, y poder de atracción es mucho mayor. La tinta pasa al papel, que es el elemento luminoso sobre el que se deposita la imagen final, su claridad es determinante a la hora de valorar los tonos de la imagen. La transparencia de ésta se realza o disminuye por la acción del papel de impresión.
En cuanto al CARÁCTER ÚNICO del monotipo, es evidente que va en contra de la naturaleza del grabado y las artes gráficas, nacidas con el propósito de poder ser multiplicadas, Pero conceptualmente todos estos múltiples hacían referencia a una misma “idea única”, un modelo repetido, y hoy día no es ésta la principal característica que define una estampa.  
Otro enlace interesante es este artículo en formato pdf.  capítulo 1. Puedes acudir también a los capítulos 2 y 3 en los que la artista enseña sus conocimientos aplicados a su trabajo artístico.

Aunque su invención está atribuida a Giovanni Benedetto Castiglione (Génova 1609-1665), los primeros experimentos parece que fueron hechos por Hercules Seghers (1589-1638) experimentando con color y trabajando a mano algunas de sus ediciones. En el siglo XVII Castiglione realizó 22 monotipos sobre escenas bíblicas, experimentando con técnicas tanto sustractivas como aditivas, pero dado que no se podían reproducir, y era la finalidad de la época, no obtuvieron mucho éxito.
Aunque Rembrandt también usó la monoimpresión como medio de acabado para sus grabados, el siguiente hito importante fue William Blake (1757-1827) quien se dedicó a ilustrar sus conocidos y hermosos libros, ocultando el procedimiento que utilizaba. La Prints´Room del British Museum, conserva maravillosos ejemplares. He tenido la suerte de tenerlos en mis manos y observarlos detenidamente. .. son de una belleza exquisita.

El estampador Lepic asesoró al artista que realizó los avances más importantes en el campo: Edgar Degas (1834-1917) quien explotó la frescura e inmediatez de la técnica en sus 321 monotipos, abriéndo camino a otros como Pisarro, Mary Cassat o Tolouse Lautrec. También Gauguin se dedicó al monotipo, fundamentalmente con la técnica del trazado. En el blog de Alberto Marcos hemos visto una hermosa cita del artista en una carta a Gustave Fayet en 1902, donde se puede leer de primera mano el principio básico de esta forma de trabajar. En este caso la matriz es otra hoja de papel “…Con un rodillo se cubre una hoja de papel ordinario con tinta de imprenta; después en otra hoja colocada encima, se dibuja lo que uno quiere, cuanto más duro y fino el lápiz (y el papel), más fina será la línea…” (op. cit). 
Otros artistas de finales del XIX y principios del XX fuerlon Klee, Bonnard, Picasso, Matisse, Chagall y más actualmente Jasper Johns o Robert Raushemberg.

Si quieres saber más, aparte de las innumerables páginas de la red, puedes consultar unatesis on-line sobre Monoimpresión, realizada por Eustaquio Carrasco ,dirigida por Alvaro Paricio Latasa en la Universidad Complutense de Madrid. Os dejo también este magnífico vídeo del artista Chris Gollon realizando un montotipo. No te lo pierdas!
[Fuente imágenes: superior: monotipo de Ruth Wiesberg en el Frye Museum de Seattle; Degas, Le sommeil 1883, monotipo a la manera negra. Esquema monotipo en tallergrabado; realización de un monotipo con el método aditivo en washintongprintmakers.com; monotipo con la técnica sustractiva de Picasso;  William Blake, monoimpresión; Gauguin, monotipo con el método del tazado en el British Museum.]

http://albertomarcosdibujos.blogspot.com.ar/2009/02/grabados-calcograficos.html
http://www.grabadoverde.cl/contacto.php

http://www.milpedras.com/es/


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